Respuesta directa

El rastreo en internet funciona al recopilar y conectar señales sobre tu actividad: lo que visitas, cómo usas el navegador o la app, qué dispositivo empleas y desde qué red te conectas. Para una persona que viaja o vive en la región andina, esto se nota especialmente cuando cambian la ubicación (por roaming o redes locales), la calidad de conexión y el dispositivo; aun así, muchos mecanismos dependen más de tu navegador, tus cuentas iniciadas y las cookies/identificadores que de tu “ubicación” exacta.

Qué significan estos conceptos

En términos prácticos, suele haber varias capas:

  • Señales de navegación: URL y páginas visitadas, horarios y patrones de uso.
  • Señales del navegador/app: cookies, almacenamiento local, permisos (ubicación, notificaciones), huellas técnicas como versión del navegador y configuración.
  • Señales de identidad: si inicias sesión, el servicio puede asociar tu actividad a tu cuenta.
  • Señales de red: tu proveedor de internet y la ruta de conexión pueden observar ciertos metadatos (por ejemplo, con quién te conectas y desde dónde estás conectado en términos generales).
  • Señales de terceros: sistemas de medición o publicidad incrustados en sitios que comparten información con otros actores.

Cómo funciona en un modelo sencillo (para comprobarlo)

Imagina que haces la misma acción (por ejemplo, buscar algo o entrar a una página) desde tu casa y luego desde una red distinta en un viaje. Pueden cambiar algunas señales de red, pero a menudo persisten otras:

  1. Tu navegador envía solicitudes con información “técnica” y con el estado guardado (cookies y datos locales).
  2. El sitio y sus terceros reciben esas señales y pueden registrar eventos (páginas, clics, inicio/fin de sesión).
  3. Las plataformas conectan eventos usando identificadores que sobreviven el tiempo (cookies) o asociados a tu cuenta.
  4. La atribución se refuerza cuando vuelves a iniciar sesión o cuando mantienes permisos activos.

Limitaciones importantes

  • No hay anonimato absoluto: muchas prácticas dependen de señales persistentes (cookies, cuentas, permisos) y de metadatos que no desaparecen solo por cambiar de red.